Qué difícil, a veces.
Saber acostarse a tiempo, cuando la noche
ya sólo puede tumbarte a golpes de tristeza.
Cuneta enésima.
No pedir otra cerveza ni porqués.
No lanzarse al vacío de la herida abierta.
Qué difícil no pensarse absurdo y roto
frente a esos ojos huecos
que una vez fueron mi planeta.
Simplemente sonreír, qué difícil.
Y guardarse las palabras
para quien por fin las merezca.
DESENCANTO Y DESPERTAR DEL SUEÑO AMERICANO por JAVIER VAYÁ ALBERT
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Amábamos las bombas
&
repartíamos amor civilizado
cruces afiladas en la garganta
de los comunistas
&
estrellas ninja de David rasgando corazones amarillo...
Hace 16 horas
1 comentario:
~la yema de unos dedos que en su tendencia sádica por ahondar en las heridas, encuentran arañazos masoquistas que se niegan a cerrarse del todo.
qué difícil...
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