En tres días tres mujeres distintas y preciosas me decían
que soy demasiado inmaduro para ella (una),
demasiado inteligente para no hacerme daño
y por extensión hacérselo (otra),
y que hubiera preferido no conocerme (otra más).
Mientras, yo
(que ya había fantaseado con protagonizar
estas escenitas lamentables de telefilm casposo)
por supuesto,
seguía detrás de mi mejor sonrisa
(sintiéndome un completo y miserable gilipollas).
En tres días tres mujeres distintas y preciosas me decían
lo que tú no pudiste hace tres años.
Lo que no he querido cambiar de mí en tres años cambiando.
Radiografía de la voluntad de los inscritos...
-
... respecto de la sede de examen elegida, desagregados por nacionalidad y
total.- Ordenada alfabéticamente por sede de examen.-- Ordenada por el
valor re...
Hace 12 horas


No hay comentarios:
Publicar un comentario