sábado, 17 de diciembre de 2016

Bienvenida Zoe

Ha sido padre una de las personitas que más admiro y quiero de este mundo raro. Y reviso los textos de French Harina de Raúl Ferruz, para decirle de algún modo, que aunque no pueda entender absolutamente todo lo que debe de estar sintiendo ahora mismo, estoy con él y su felicidad le da sentido a tanto absurdo reciente.

CLAUDIA (ZOE)
La miro, mientras se estira intentando alcanzar los extremos de la cuna. Me pregunto con qué soñarán los recién nacidos. Abre los ojos, los cierra, se araña la cara. Me pregunto qué se sentirá al no poder sentirse decepcionado. Musita, late en una permanente taquicardia. Me pregunto cuántos enanitos químicos tapizarán sus sueños. Todo parece suave, una masa informe de inocencia. La leche entra en su cuerpo, con la extraña condescendencia de un río bíblico. Inundando el bosque de células que aún nadie ha barnizado y convertido en un jardín botánico de recuerdos públicos. Me pregunto cómo funciona la vida. Eructa y se queda dormida. La quiero, de un modo ajeno.

GRACIAS
Y de pronto, esa explosión de vida. Como una boca de incendio reventando. Un cuerpo entrando en el mar. Atravesando el agua. El zumbido en los oídos. La descompresión. La espuma creciendo al cielo. Como un transbordador atravesando la atmósfera. Y la cola del cohete dejando el rastro del recuerdo. Y los ojos cubiertos de sal. Las bocanadas dentellando el oxígeno. Y el oxígeno violando al cerebro. Y mirar a la orilla y ver correr a un galgo. Y hundir la cabeza y sonreir al reflejo dorado de la arena en suspensión. Y mirar a la orilla y ver correr un guepardo. E intentar buscar un metrónomo interno. Y recordar que eres sordo por voluntad propia desde hace una vida. Y apretar los ojos. Como si eso sirviera para evitar ver las imágenes de dentro. Subtituladas, en azul, y a cámara lenta. Mientras la espuma inicia de nuevo su viaje descendente hacia la superficie. Modificando la trayectoria del optimismo. Y calando los tobillos de los niños desamparados. Y de pronto, esa explosión de vida. Al comprender, por fin, que tu amor desimanta todas las brújulas que apuntaban al suicidio. Gracias.

TOPE
Le llamamos hacer tope. Ella acerca la cabeza hacia tí, y posa la frente sobre tu frente. En una reverencia infantil. Cuando las frentes se tocan, su hilera de dientes queda al descubierto. Y sonríe. En silencio. En señal de victoria. Es su forma traviesa de decir hola. Te quiero. Qué tal. Me suenas. Un beso.
No nos entiende cuando le hablamos. Ni nosotros a ella, cuando chupa las sílabas, las envuelve en saliva, y las escupe. Pero algún día, nos sobrevivirá. Enterrará. Y asistirá a nuestros funerales.
Acaba de cumplir una semana. Su juventud nos envejece. Cualquiera de nosotros daría la vida porque fuera feliz. Literalmente.

(textos geniales de Raúl Ferruz, incluidos en su libro French Harina, disponible en Amazon)

domingo, 20 de noviembre de 2016

Blues castellano, de Antonio Gamoneda

"IDA Y VUELTA

Has cruzado despacio la ciudad.
Por una vez, tú no vas a trabajar,
ni a comprar una medicina,
ni a entregar una carta:
has salido a la calle para estar en la noche.

Tienes suerte esta vez;
has sabido, esta vez, que se puede vivir
y sentir reunidas tu existencia y la noche,
y que es justo y es bello y es real respirar
en esta libertad oscura hasta las estrellas.

Y, de pronto,
has pensado en tu especie y en tu privación
y en que, todos los días de la vida,
los que no aman la noche nos ocultan
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.

Es entonces
cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
y en el amor también. Y te detienes.

Desandas la ciudad y te reúnes
a otra profundidad también oscura."


"AGRICULTURA

Qué valdría sin pisadas humanas
esta pobreza que hace crujir la luz.
Qué sería la belleza violenta
del secano sin el corazón cansado
que piensa en él: tierra comida
y mala soledad frente al acero
mural de las montañas.

Mirad, es bello y es verdad: arriba
el cardo blanco y el centeno, ciegos,
vibran junto a los pájaros, y luego
baja la tierra sobre sombras rojas
hasta el poco de agua y los negrillos.

Baja roída por el sol, quemada
por el hielo como el rostro humano
quieto y tajado de dolor, que pasa,
mil veces pasa por la tierra, duro,
con la herramienta y el caballo viejo,
seco como su amor, mil veces pasa,
toda la vida mientras dura el día."


"HABLO CON MI MADRE

Mamá, ahora eres silenciosa como la ropa
del que no está con nosotros.
Te miro el borde blanco de los párpados
y no puedo pensar.

Mamá: quiero olvidar todas las cosas
en el fondo de una respiración que canta.
Pasa tus manos grandes por mi nuca
todos los días para que no vuelva
la soledad.

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.
No busques más en las paredes, madre.
Mira despacio el rostro que tú amas:
mira mi rostro en cada rostro humano.

He sentido tus manos.
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido
como tú sentías mis manos antes de nacer.

Mamá, no vuelvas más a ocultarme la tierra.
Ésta es mi condición.
Y mi esperanza."


reblandecido noviembre

Es una tarde de noviembre en este Madrid postcrítico, contaminado y miserable. He despertado confundido de una siesta incalculable. Un cielo reflectante en gris y naranja se ha detenido a medio anochecer sobre mi ventana. Semidesnudo, me enciendo un cigarro en el fogón que calienta el rumor aromático de una vieja cafetera italiana. Me visto y camino por las calles adoquinadas entre un murmullo urbano de vitalidad no desagradable. Entro en una peluquería de caballeros, castiza, decadente. Puedo leer sobre la repisa, en el etiquetado de un envase verde violento: "Floid, masaje genuino, mentolado intenso". Suena rock and roll de los cincuenta en una emisora de radio por internet, y el peluquero con estigmas de toma de antipsicóticos me sonríe desde el espejo empuñando su navaja a escasos centímetros de mi carótida izquierda. Yo recibo sentado e incrédulo, pero sosegado, filtrándose a través de mi cuero cabelludo, todo este placer sensorial múltiple, cayendo ralentizado sobre mi ausencia de prisa, de hambre, de frío, de sueño. No es mi cinismo habitual, no es apatía. El tiempo transcurre reblandecido, con un fluir inerciado propio de una percepción adulterada. Me percato, sonriente. Supongo que nuestros abuelos llamarían vivir en paz, a pesar de todo, a una existencia en que esta enajenación se prolongara hasta lo irreversible. La placidez que anhelamos es una vida sedada.

Verso de reproducción lenta

"¿Qué quiere ahora de ti
el animal que has sido?
(Yo soy el que soy
y niego el olvido)"

Rafael Berrio

martes, 25 de octubre de 2016

Ante todo no hagas daño, de Henry Marsh

"Cuando estamos en un hospital, enfermos, temiendo por nuestra vida y a la espera de una cirugía aterradora, tenemos que confiar en los médicos que nos tratan. Si no lo hacemos así, la vida se vuelve muy complicada.
Muchas veces, para superar nuestros temores, incluso atribuimos a los médicos cualidades sobrehumanas. Si la operación es un éxito, el cirujano es un héroe; si fracasa, es un villano.
La realidad, por supuesto, es completamente distinta. Los médicos son humanos, como el resto de nosotros. Gran parte de lo que ocurre en los hospitales es cuestión de suerte, y la suerte puede ser buena o mala. El médico pocas veces tiene control alguno sobre el éxito y el fracaso. Saber cuándo no hay que operar es tan importante como saber operar, y la experiencia en lo primero es más difícil de adquirir.

(...)

"Cuando hablo con mis pacientes la víspera de la cirugía, trato de no hacer demasiado hincapié en los riesgos, pues son aspectos que prefiero discutir con detalle en alguno de los encuentros anteriores. Intento tranquilizarlos y reducir su miedo, aunque eso signifique que aumente mi propia ansiedad. Para mí sería mucho más fácil llevar a cabo una operación difícil si le dijera de antemano al paciente que es terriblemente peligrosa y que hay bastantes probabilidades de que salga mal, ya que entonces, si en efecto no sale bien, quizá la dolorosa responsabilidad que sentiré será un poquito menor."


(fragmentos de Ante todo no hagas daño, de Henry Marsch. Un regalito inesperado de Maracast, rareza irreconciliable de discípula sometida y a la vez un poco amiga. Gracias)

lunes, 17 de octubre de 2016

Ausencias de duración limitada III, de Michel Houellebecq

"Y la continuación. Nada demasiado interesante. ¿Qué podría decir que no sea personal?
Como en el teclado de mi inteligencia las ecuaciones de Maxwell se vuelven variaciones inútiles, decido volver a encender un cigarrillo.
Esta noche, he decidido aumentar a tres comprimidos de Halcion.
Es una evolución sin duda ineluctable.
En cierto modo, es más bien exasperante constatar que conservo la facultad de esperar algo."


(fragmento de Configuración de la última orilla, quinto poemario de Michel Houellebecq y regalo reciente de una presencia de duración limitada)


domingo, 9 de octubre de 2016

Te quiero, de Kutxi Romero

"El día
es un mal necesario
que tengo que atravesar
para poder llegar
a la noche
acostarme contigo y abrazarte".
Es una lástima

que
tan hermosa
declaración 
de amor, 
en pleno siglo XXI,
con el aluvión 
de pensadores,
poetas

artistas
que existen,
haya salido 
de los labios
de 
Homer Simpson.


(poema titulado Te quiero, recogido en el poemario Bruce Willis es zurdo, de Kutxi Romero)

domingo, 2 de octubre de 2016

El dedo, de Umbral (apología rara de la gastroenterología)

"...Por habitaciones a oscuras, por climas amarillos, yo me humillaba contra lentos hules, y el respetable caballero, el plateado señor, el canoso abogado de la vida, de la muerte, me metía por el culo un duro dedo, un sutil dedo, buscaba por mi ano, iluminaba mi recto con el tacto profundo y respetable. Qué hace usted aquí dentro, por qué palpa mi muerte, que aún palpita, por qué palpa mi vida donde aún duerme.

Yo era por dentro un vago mundo, un borrado mapa, un impulso caliente y nada más, pero de pronto un dedo, sólo un dedo, me ha aclarado las vísceras, ha repartido hígados y páncreas, lo ha colocado todo como debe ser, y ha tocado, despacio, sin piedad, en el punto secreto del dolor y del placer, ha metido un dedo en mi alma, que está más abajo de lo que creían los clásicos y más arriba de lo que creen los homosexuales..."


(El dedo, de Francisco Umbral)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

No es malo
querer dejar de ser el chico con palabras para todo
(y soluciones para nada).

viernes, 23 de septiembre de 2016

atropello

La vida se abre paso y después se acaba.

Un equilibrado balance global perfecto,
eso es. La naturaleza
no debe entenderse. Aleatoria
e implacable, catástrofe
se acepta o no (absurda y preciosa,
milagro invariable).

Algo lento y letal, inverosímil
como un atropello. Irracional
y doloroso. Indecible y sencillo.

De fondo siempre los violines de Perfect Day.
Y observar tranquilo como otra bellisima devastación
se consuma. Única injusticia venerable.

Sonrisa blanda de un viento improbable
para el que nunca nadie
está preparado.

De fondo siempre los violines de Perfect Day.
La vida se abre paso y después se acaba.


martes, 20 de septiembre de 2016

plástico

En qué pensamos cuando conducimos sin pensar
protegidos dentro de un chasis endeble y cubierto
de ese plástico duro en tonos grises
como anticipando una tragedia.

El mismo plástico, parece
del interior de una resonancia magnética cerebral
que ilustra, consumada ya, la tragedia.

Ese plástico duro en tonos grises,
compacto y suave.
Diseñado para transmitir seguridad
mientras te adelanta la muerte.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Lugares, exposición de Gines F. Castillo


Pues eso.
Que mi padre expone en Madrid.
Será en Centro de Arte Moderno: calle Galileo, 52.
La inauguración, el próximo viernes 16 de septiembre, a las 20 h.
Pero la exposición permanecerá hasta el 15 de octubre.
Espero que os guste.

Ginés F. Castillo. Archena, 1960.

Su primera incursión en el panorama expositivo data de 1984 cuando presenta en Madrid, en la galería de artesanía Tartessos, un grupo de piezas cerámicas realizadas a mano y cocidas con la técnica de raku-yaki. Poco después, el Premio Valladolid de Escultura de 1985 selecciona una de sus cabezas en barro: “La Piedra de la Locura”; acicate que le llevará al estudio de la figura humana y a su particular interpretación, representándola y vaciándola en materiales diversos, siendo el barro refractario, el hormigón y el poliéster los más utilizados en sus esculturas de estilo figurativo expresionista, de manifiesto en obras como “Génesis” (ARCO’88. Madrid en Vanguardia. Fundación Colegio del Rey. Alcalá de Henares) y “Retrato de Hombre Cansado” premiado en su día por La Fundación Antonio Saura. Casa Zabala, Cuenca.

Años más tarde, su inquieto espíritu investigador, le llevará a experimentar la expresión plástica en dos dimensiones sobre cuadros en los que, rindiendo homenaje a los propios materiales (todavía más escultóricos que pictóricos) es conducido por los caminos del informalismo de la segunda mitad del siglo XX y por el expresionismo abstracto aún presente en su obra, aunque hoy más inclinado hacia una tímida, casi minimalista, representación de lo figurativo; hecho que se evidencia en su última exposición individual titulada “Antumbra”, expuesta simultáneamente en las galerías ”Pilares” y “Por Amor al Arte” en la ciudad de Cuenca, así como en otras colectivas y en ferias nacionales como ART MADRID, DONOSTIARTEAN o ROOM ART FAIR.

En la muestra que hoy presentamos el artista nos enseña los “Lugares” de sí, expresados mediante composiciones a base de collages y espacios que se autocrean gracias a la presencia y disposición de pequeñas huellas o impresiones de objetos descontextualizados cargados de un cierto simbolismo y que nos recuerda aquello que el propio Ginés reconoce en su statement:“La dimensión temporal de lo vivido y la materia como protagonista, hacen que mi obra se centre en la reflexión sobre la propia existencia y en la indagación experimental sobre el poder expresivo de los materiales.”

Sobre la obra de Ginés F. Castillo (mi padre), por Edmond Sefcick.


-Pero ¿Con qué pinta? 
-Es acrílico, seguro que es acrílico. 
-Que no, se ve que es óleo. 
-Pues a mí me parece más bien acuarela, estas transparencias se logran sólo con acuarela. 
-¿Tú crees?...no sé, parece otra cosa. 

 Esta discusión es la que se puede oír frente a una obra de Ginés, pero es muy difícil adivinar el medio que el artista ha utilizado para realizar su trabajo; sus colores pocas veces salen de un tubo de pintura. Él es un alquimista de la plástica, los colores los obtiene de extrañas reacciones químicas, siempre nuevas, siempre distintas porque él es un buscador curioso de todo lo que puede producir un efecto visual, no para sorprender o chocar, sino para compartir con nosotros su visión del mundo, o más bien su visión a secas.

 La superficie de sus cuadros son una puerta de acceso hacia el interior, pero el pasar de fuera a dentro no se hace de cualquier manera, por eso es importante que este acceso sea adecuado y facilite el paso sin dificultad: Ginés lo comprende así y, consciente de ello, da toda la importancia que  merece al tratamiento de la superficie.

Por este motivo busca, investiga hasta dar con la técnica que más se adapta a la forma en que quiere abrir esta puerta. Utiliza en su trabajo a veces una grupilla, otras un trozo de tela, una arandela y  una infinidad de objetos y productos industriales heteróclitos, todos ellos muy alejados del quehacer artístico habitual pero que en sus manos adquieren una dimensión poética insospechada que nos hace olvidar su banalidad al verlos integrados en el relato artístico del cuadro y así dejan de ser objetos neutros para convertirse en elementos activos que transmiten sensaciones y emoción.

Su composición es fuerte, madura, nunca casual. Cada elemento del cuadro está en su lugar, se ve un sostenido trabajo de reflexión que no deja nada al azar y sin embargo, este poderoso trabajo intelectual no cierra el paso a lo emocional, por el contrario: lo busca y lo provoca.

 Visitando su exposición nos encontramos con un artista sincero y generoso, que en su obra nos da a ver, sin artimañas, lo que él es y nos invita a participar con él de sus “estados de alma”: nos muestra sin ambages su propia realidad interior, haciéndonos ver en espejo, la nuestra, esa que teníamos olvidada, oculta por las preocupaciones del diario vivir.

El contemplar sus obras nos permite encontrarnos a nosotros mismos. Es un poeta que nos muestra sus sentimientos y emociones dejándonos el suficiente espacio para que participemos en su obra con nuestros propios sentimientos y emociones de modo que nos encontremos presentes en sus cuadros. Ginés nos permite reinventar su obra adaptándola a nuestra  realidad personal de manera que podemos, apoyándonos en lo que vemos, crear nuestro propio universo, diferente del suyo pero compartiendo el mismo espacio de 100 x 120cm.

 Kuo Hsi, gran pintor de los Sung, dijo: “Hay paisajes pintados que uno atraviesa o contempla; otros por los cuales podemos pasear; otros aún en los que quisiéramos quedarnos y vivir en ellos. Todos estos paisajes alcanzan el grado de excelencia. Sin embargo, aquellos en los que nos gustaría vivir son superiores a los otros”. 

Los cuadros de Ginés son una invitación a errar por un espacio onírico, irreal, en el que todo es posible; en ellos los colores, la composición y las formas son resonancias que hacen eco con nuestras propias vibraciones ; son paisajes sin montes ni ríos ni árboles que , sin embargo, poseen todo lo necesario para que podamos deambular e  incluso, quedarnos en ellos para apoderarnos de ese tiempo que se nos ofrece, tiempo de contemplación, tiempo que no se detiene pero que se abre y se ensancha para dar cabida al espacio para el paseo y el ensueño…

 Finalmente, podemos decir que Ginés es un artista íntegro y original que ha mantenido la humildad que le permite aprender de los grandes maestros y, al mismo tiempo, guardar esa parte de soberbia, indispensable a todo artista, que lo autoriza a liberarse de su influencia, para crear su propia forma de expresión y ofrecernos un arte fresco y sorprendente.

Edmond Sefcick


jueves, 8 de septiembre de 2016

El abandono azul de la cocina, de Francisco Umbral

"Tu cuerpo es un hermoso fragmento
de no se qué grandeza rota.
El cesto de frutas de tu vida
se renueva por sí solo todos los días.
En tu boca destrozada habla la tristeza del martes
y en tus dedos minuciosos arden páginas de luz.
Le abultas al mundo como una planta excesiva
y dejas magnitudes de olor por donde nadie pasa.
Has oxidado el aire con tu cansancio,
has enterrado todos los clarinetes,
tienes senos destruidos como la antigüedad
y muslos de cosecha que le pesan al día.
Busco en tu alma un tabaco de infancia,
busco en tu sexo un mar desalentado,
y comprendo que los muertos, realquilando tu casa,
hacen un poco más alegre
el destrozo del amor y abandono azul de la cocina."

(poema extraído de Crímenes y baladas, 1981 de Francisco Umbral)

martes, 23 de agosto de 2016

insomnio y vacaciones

Mis escritores favoritos muertos son Cortázar y Umbral.
Mis escritores favoritos vivos son Fernández Mallo y Loriga.
Es agosto en Madrid, tengo insomnio y vacaciones.
Es agosto en Madrid, tengo
sudor y drogas, tengo
algunos libros
muy pocos planes.

Mis sueños favoritos muertos son todos.
Es agosto en Madrid.
Mis recuerdos favoritos vivos no existen.
Fumo en la ventana y se consume hasta apagarse
el verano. Ceniza de memoria, vuela
dolor diluído
brisa rota.

Es agosto en Madrid para algunos escritores
vivir no es agarrarse a una cornisa
escribir no basta, nada
arde. Agosto en Madrid no es
arrastrarse por una vida mal escrita.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Verso de combustión (demasiado) lenta

"Todo dura siempre un poco más de lo que debería"

Julio Cortázar

viernes, 29 de julio de 2016

7 minutos

Verano sin ti.
Y yo cayendo en esta red
nacional de carreteras del estado.
Volátil
asfaltado
insomne
atrapado
en lo indefinido, en
(-garzando estaciones de servicio)
la obsesión de perseguir, sin descanso,
esta lejanía que te huye.

Eterna y remota red
nacional de carreteras del estado (líquido)
para perderme escurriendo hacia mí mismo,
en
tre el crujir de las ramas caídas bajo mis pasos
para en mitad por ejemplo de esta Soria ilusoria,
cerrar los ojos, respirar
el rumor de un río de dudas que la brisa desimanta
(que tu risa desplegada, desoída,
deshilacha)
en
saberme por fin
equidistar infinito
de todo lo que me roza
(envenenada desmemoria).

Porque mi danza ebria no es un tambaleo
(dípteros de luz: tacto y sueño).
Mi caída es
un reajuste constante de distancias invertidas
en
tre tu mirada y el tiempo
(que ya no tengo, que ya es de otro)
La belleza insolente de una juventud que no tengo.
Verano sin ti.
(para no recordar, para no pensar
te, para ser ya siempre
otro y lejos
de)
Donde quiera que estés.
Yo acelero.

Soy Elder Bastidas justo antes de que T se vaya.
Soy lo que fuera Fred Ballinger justo antes de ser ya siempre Fred Ballinger.
Soy tu voz leyéndome las columnas dominicales, mientras volábamos por la A6 y tronaba Sufjans Stevens en la radio de mi volkswagen seminuevo. Soy tu mano acariciando mi nuca. Dándome de comer sándwich de berro, queso cheddar y mostaza. Soy lo que fui para no ser ya nunca.
Porque sin ti, yo también seré
todas las canciones tristes de más de 7 minutos.

sábado, 2 de julio de 2016

French Harina, de Raúl Ferruz (fotogramas de una vida II)

ATOLONDRADO

Me siento como un animal recién parido,
atolondrado y nervioso,
arrogante ante la inmensidad de la vida.

Y el cerebro suspendido por la cafeína,
flotando como una patata en agua hirviendo,
como unas bragas sujetas por dos pinzas
ondeándole a la vida.

La prosa es la puta de la poesía. 

Me siento como un animal recién parido, 
un borbotón de lo que será una fuga.

Verle las orejas al lobo
ayuda a recordar
que sigues estando en el bosque. 


PALOMAS

Me desperté e hice la cama en todas las habitaciones de mi cabeza.
Y tu olor, bajo las sábanas, atrapado como un insecto entre las páginas de un libro. He pensado en ti, de un modo impreciso. Como alguien que consulta la previsión meteorológica de una ciudad extranjera. 

El niño que sueña con comerse a las palomas dice que sólo sueña con comerse algo que vuele. Al abrirle el pecho han encontrado un corazón de cera y plumas en el intestino. El forense me ha dado un bote pequeñito que ahora reposa sobre la mesita de noche. Junto a tu ausencia. 

Alguien debería deshacer las camas, de nuevo, en las habitaciones de mi cabeza. 


BORBOTONES

Cuatro quesos y heroína.

oligofrenia rumana,
Enola Gay fumigando
nuestras entrañas.

Tus ojos,
el color del iodo
sobre las heridas.

Heroína,

y los poros del cerebro
abriéndose como tulipanes
mecánicos.


CENIZAS

Me desperté, me hice una paja, y me afeité. Cogí un billete de cincuenta de entre las páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, y bajé a la calle. El calor se agarraba a los cuerpos como las manos de un violador. Arranqué el motor, y salí de la ciudad. 
Crucé la costa con las ventanillas bajadas y me detuve ante la puerta de su casa. Mi padre leía el periódico al otro lado del jardín. Entré, me abrazó, y comimos y bebimos el resto de la tarde. 

Como en cualquier noche de Agosto, hubo una mala pregunta, y fue mía. ¿Qué canción quieres que suene el día de tu entierro? Los dos nos quedamos en silencio mirando las cortezas de queso mordidas sobre el plato. Me fui de su casa, y se quedó sentado en el borde de la cama. La camiseta de tirantes reposaba sobre su barriga como un animal tranquilo. Me di cuenta por primera vez de por qué le quería. Ocurrió de repente. Como la lluvia inesperada. O el olor del barro recién pisado. 

Subí al coche y encendí un cigarro. Me quedé mirando al fondo iluminado de la piscina mientras en mi cabeza sonaba el Hallelujah de Jeff Buckley. Salí de allí, y pensé en el día que Keith Richards esnifó las cenizas de su padre. Nadie pareció entender un gesto de amor tan puro. El acto siempre está por encima del pensamiento. 







domingo, 29 de mayo de 2016

y basta

"Las cosas que uno sabe es imposible saber si le interesa o no saberlas una vez que ya las sabe. No sé si me interesaba saber que Berta ha muerto; ahora lo sé y basta, y si sueño con ello ya no es una figuración ni una alegoría, sino una repetición de lo que ha sucedido."

Javier Marías, El hombre sentimental 

miércoles, 25 de mayo de 2016

queloide 2

Es más resaca si huele a lluvia.
Si te mece destemplado la inercia silenciosa de un cercanías.
Si desconvoca el tiempo una chica con textura de cicatriz en la memoria.

domingo, 15 de mayo de 2016

French Harina, de Raúl Ferruz (fotogramas de una vida)




ROPA TENDIDA

Cuando se ríe, sus tetas se levantan al cielo. Como la ropa tendida las mañanas de viento. Tiene en los ojos, el brillo del que guarda un secreto. El brillo de quien acaba de entender algo al hacer una travesura. Las briznas de hierba pegadas en la cara mojada. La sonrisa de quien está tan drogado de vida que parece no pertenecer a ella. No vive con intensidad, es la intensidad. Un millón de vectores emergen de sus hombros cuando baila. Mi torpeza sólo es comparable a mi admiración. El amor nace las mañanas de viento.


CAPILARIDAD


Son tus venas trepando
hacia tu vientre
hacia tu cuello

ese enjambre cabreado
de capilaridad
verdosa y enrabietada

que ilumina la Antártida de tus veintidós años
convirtiéndola en un bosque quemado. 

En mi cabeza, tú siempre tendrás
la edad con la que te conocí.

Envejeceré mirándote y bebiendo café,
con el mismo desdén que si estuviera
emborrachándome. 


ORILLA

En la pesadilla, ya no eras tú. Sólo el dibujo de algo que se asemejaba a lo que fuiste. Un mecanismo cansado. Unos tendones que ceden. Los bordes de una promesa incapaces de seguir venciendo a la aerodinámica. 

En la pesadilla, nadas exhausta. Aliviada, al avistar las barandillas barnizadas de los pueblecitos de la costa. Pero no alcanzas la orilla. El ruido de los tenedores sobre los platos, como en cualquier principio de verano, eclipsa y silencia tu muerte. Las bombillas de las terrazas se reflejan verdes en el agua. Los geranios, impasibles ante la tormenta. Tu cuerpo, las algas, un resorte oxidado. 

En la pesadilla, la muerte tímida y salvaje, termina lo que el miedo empieza. Quien se ahoga no eres tú. Soy yo. El miedo del pasado persigue al miedo del futuro. 

viernes, 6 de mayo de 2016

El hombre sentimental, de Javier Marías

"Qué cansado es querer, pensé. Afanarse, proyectar, ambicionar, no poder contentarse con la perseverancia y la inmovilidad. Qué cansado es lo concreto, pensé, lo que no tiene más remedio que tener contenido. Qué cansado también lo que aún ha de ser. He luchado demasiado durante mi vida por cosas imperiosas: por crecer sano y cuerdo, por no ser objeto de burla, por adelgazar, por no sucumbir al despotismo de mi padrino, por arrancarme de su casa..."

jueves, 28 de abril de 2016

Dormir es de patos, de Rodrigo Cortés

"Nada como la serenidad para llevarse una hostia."
"Redactar es a escribir lo que apetecer a amar."
"No era bonita, era hábil."
"Estado civil: luminoso."
"¿Quieres cenar conmigo mañana por la mañana?"
"El gore es, probablemente, el género más entrañable."
"¿A quién no le gusta una bonita comedia romántica rodada en otro país y proyectada en otro país?"
"Si el intestino no se enrollara sobre sí mismo, seríamos más altos."
"Enseñar es aprender a costa de otros."
"Hay parejas que se divorciaron a finales de los 90 y aún caminan de la mano a causa del frío."
"Lo único que el español hace mejor que sobrevalorar es infravalorar."
"Todos vamos a morir. Qué menos que saludar."
"¿Soltera? Será porque usted puede."
"La mente es un campo minado. Y, si no, es un campo vacío."
"Si es tangible, caduca."
"No le digas a tu novia que le va a caer bien una chica igualita a ella."
"Empiezo a pensar en dejar de hacerlo."
"Hay que sentar las bases de la derrota y ganar cuando nadie mira."
"No eres tú, soy yo. Que no me gustas tú."
"Si entre que recibes un estímulo superficial y emites un juicio definitivo pasan más de seis segundos, te pita el de atrás."
"La muerte cura la incertidumbre."
"No es alcoholismo si no pagas tú."
"Si la fama te precede, ya no hace falta que vayas."

viernes, 15 de abril de 2016

miércoles, 13 de abril de 2016

desapacible

llueve y no es bonito tan lejos de una playa vacía
de unos ojos huecos, vaciados como yogures porque
llueve y pienso
en la letra de cálida trinchera, de skinny love, de libre como el viento
en un oleaje de párpados
azotando en mil ráfagas paralelas la noche amarilla y triangular
bajo el alumbrado público,
en todos los recuerdos que la lluvia no arrastra
si solamente llueve dentro de mi cabeza,
muy lejos de Lavapiés,
sobre las circunvoluciones cerebrales, carreteras retorcidas
de un puerto de alta montaña,
no para de llover
y pienso en desapacible como una identidad diseñada
pienso en esa versión de quique gonzález,
en la canción de rapsusklei, de lágrimas y rabia, pienso
ojalá no se salga en la próxima curva,
resbalando fatídico tras el frenazo mal calculado
el coche nuevo y de gama alta de ese chico con el que te resguardas
de mi tormenta.

domingo, 10 de abril de 2016

Agujeros, de Kiko Moras

"No te buscaba en agujeros
de aceituna o de ballena; no,
en la condenada prisa del conejo,
no, en su cutre pedrería.
No te buscaba en el periplo zángano
que liba el púrpura en las ingles.
No te buscaba en el calar accidentado
de mi bañera de whisky.
No te buscaba, si he parado a respirar
fuera del aceite.
No te buscaba en la elegía a una lechuza,
bala blanca que rasgó en la noche de neón
su valentía.
No te buscaba en la leyenda enigmática
y de dudosa profundidad de las pupilas
que se clavan en el mar de las personas.
No te buscaba, porque sólo he sido
un tren arrollador sin claro acuerdo,
sordo, ciego, ebrio, charlatán.

Tú me encontraste a mí,
cuando entendí que los relojes mienten.
El horizonte miente y la luz miente.
Las palabras mienten.
Mienten las huellas, la esperanza, el miedo,
mienten.

Quería para ti
sólo una muesca en la puerta del armario,
algo que contar, una resaca,
un lunes sin color.
Y encendiste la última cerilla,
protegiéndola del grito cruel que nos devuelve el mundo.
Te empeñaste en comprobar
si estábamos allí.
Empezaste a incendiarlo todo."


(poema extraído de PIEDRAS y otras formas de escribir torcido, de Kiko Moras)

domingo, 3 de abril de 2016

Michael Caine


Será este sol de invierno bañando de incendios cada cicatriz de mi hombro derecho, este olvido inflamable, reciente y quirúrgico, como un reguero de gasolina y sangre. El chirriar de las ruedas sobre los adoquines cubiertos por cera derretida tras el paso de la procesión del Silencio. Y la mueca desencajada de ojos huecos, también como de una estatua espantosa de cera, en el cantaor heorinómano, consciente de la cuenta atrás bajo su americana holgada y su pañuelo al cuello. El tintineo fúnebre entre los aplausos, de la colisión entre el oro de sus anillos y el vidrio de su whisky. Siempre que me meto en un autobús al azar, bajo la lluvia de Méndez-Alvaro, aparezco aquí. Y vuelvo a no saber qué hora es ni hacia adónde camino. Qué tiene esta ciudad, que como Rayuela, después de los 22 ya es siempre otra cosa. Si los bebés no vienen de París, hoy todos los perros vienen a morir a Albaycin. Y todos los dueños de nada, a recordarlo.

Se quedaría por estas calles el brillo de mi mirada adolescente, una última sonrisa imprudente desafiando al mundo. Se caería de mis bolsillos al salir tambaleante del Enano rojo, de Boogaclub, de Patapalo, de Afrodisia. Leo French Harina de Raúl Ferruz. Suena Tú misionero de Dios, de Grupo de expertos sol y nieve. Soy Michael Caine, observando con lascivia la ofensiva belleza de una juventud que ya no tengo, sumergido en el agua perfumada a 45º de unos baños árabes. Paseo por el Carmen de los Martires y ya sólo creo en la belleza y el dolor. Cuando regreso a esta ciudad me pregunto cuánto de irreversible será esta extrañeza abatida hacia todo lo real, esta apatía crónica que me distancia del presente. Cuando regreso a Granada sé el próximo destino de todos: un hedonismo sin pasión que nos destruya en silencio.

spleen melancoholico

"Hay que estar siempre ebrio. Todo consiste en eso: es el único problema. Para no sentir el horrible paso del Tiempo que quiebra vuestros Hombros y os curva hacia la tierra, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como gustéis. Pero embriagaros. Y si alguna vez, en las escalinatas de un palacio, en la hierba verde de una cunera, en la soledad sombría de vuestra habitación, os despertáis, con la embriaguez disminuida ya o desaparecida. preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, os responderán: ¡Es la hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriagaros sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como gustéis."

(Charles Baudelaire, Embriagaos, 7 de febrero de 1864 en Le Figaro)

miércoles, 30 de marzo de 2016

lunes, 28 de marzo de 2016

poema sin título para un atardecer, de Jesús Baena

"Qué mierda esta tristeza, sin embargo,
que lo confunde todo. Dime, ¿fingirías por mi
una tarde, un ratito, que el mundo es todo brisa,
brisa pura sin dientes ni cuchillos,
que me quieres, y nada se interpone?
Pero es pedirte mucho, ya lo sé.
Qué pena que me quieras, que te quiera,
y siempre falte algo, sobre algo, huya algo,
y este lodazal con sus espinas, osea, mis pecados,
y la trinchera sórdida, quiero decir: la noche.
No debiera beber cuando estoy triste.
No estoy acostumbrado. Fíjate lo que ocurre."

lunes, 21 de marzo de 2016

Confesión confusa (diez años después)

Hoy solo quiero conducir muy despacio, durante horas, hacia ningún lugar decidido.

sábado, 19 de marzo de 2016

Esta noche


Prólogo del autor (el hombre sentimental)

"El hombre sentimental es una historia de amor en la que el amor no se ve ni se vive, sino que se anuncia y recuerda. ¿Puede esto ocurrir? Algo como el amor, que es siempre urgente e inaplazable, que requiere la presencia y la consumación o consumición inmediata, ¿puede anunciarse sin que aún exista, o recordarse de veras cuando ya no existe? ¿O será que el propio anuncio y el mero recuerdo forman, ya y todavía respectivamente, parte de ese amor? Lo ignoro, pero lo que sí creo es que el amor está fundamentado en gran medida en su anticipación y en su memoria. Es el sentimiento que exigen mayores dosis de imaginación, no sólo cuando se lo intuye, cuando se le ve venir, y no sólo cuando quien lo ha experimentado y lo ha perdido tiene necesidad de explicárselo, sino también mientras el propio amor se desarrolla y tiene plena vigencia. Digamos que es un sentimiento que exige siempre algo ficticio además de lo que le procura la realidad. Dicho con otras palabras, el amor tiene siempre una proyección imaginaria, por tangible o real que lo creamos en un momento dado. Está siempre por cumplirse, es el reino de lo que puede ser. O bien de lo que pudo ser.

En este reino se mueven los personajes de El hombre sentimental, o al menos asistimos sobre todo a aquellos fragmentos de su historia en los que -por anticipación o recuerdo- más obligados están a convivir con el amor cuando aún no lo tienen o lo han perdido ya. La diferencia entre los dos principales personajes masculinos del libro estriba en que, así como uno de ellos no se conforma con con esa dimensión imaginaria, proyectiva o ficticia, sino que da los pasos necesarios para que su amor vislumbrado se vea desplazado por su amor vivido (para que su amor se cumpla), el otro, el verdadero hombre sentimental, es quien ha aceptado -con paciencia, pero con resignación- esa vía imaginaria, unilateral, y se ha instalado vitalmente en ella. Para el primer personaje, el término de su amor no será excesivamente grave -como de hecho no lo es para casi nadie en la sociedad actual- porque desde el momento en que ha optado por lo real, o si se prefiere por lo cumplido, ha elegido ya el punto de vista de la memoria, que hace soportables todas las cosas. El otro personaje, en cambio, al perder un amor incumplido (y concebido como tal), se ve obligado a abandonar el verdadero reino del amor, el de la posibilidad y la imaginación. Y es esa pérdida, sobre todo, la que lleva a la desesperación.

En medio hay un personaje femenino, Natalia Manur, que en la novela es mostrada sólo de manera difusa, como a través de un velo. Sólo se la ve con nitidez en una ocasión, al principio, dormida, como yo vi a la mujer del tren Milán-Venecia. Esto puede sorprender, ya que al mismo tiempo se trata de un personaje central. Pero quizá pertenezca a esa larga estirpe de mujeres de ficción que (como Penélope, como Desdémona, como Dulcinea y otras tantas de inferior alcurnia) están y quizá no son: seguramente las más peligrosas para quienes entran en contacto con ellas, y el narrador de El hombre sentimental no parece ignorarlo: "Pues bien sé", dice, "que no hay sentimiento más eficaz ni más duradero que el que se edifica sobre lo que es fingido, o aún es más, sobre lo que nunca ha existido." Cabe preguntarse si ese narrador quiso decir también: "sobre lo que no se ha cumplido"."


Javier Marías.
Marzo de 1987.

sábado, 12 de marzo de 2016

crucifixión olvidada (postales de invierno)


http://www.melancoholismo.blogspot.com.es/2009/04/los-mundos-de-will.html

https://www.youtube.com/watch?v=9wIbylO24gE
https://www.youtube.com/watch?v=3EL20VKlvbs
https://www.youtube.com/watch?v=6OnVyVynhQA

jueves, 10 de marzo de 2016

beso líquido

Caen las gotas sobre un fondo de silencio, pesado y blando, como el preludio inconsciente de algo. Caen las gotas.

De lluvia, fina e implacable, en el campamento mal iluminado de 25.000 refugiados en Idomeni, frente a cientos de periodistas internacionales.
De quimioterapia, lentísima y letal, en el gotero del sillón número 12, bienvenido al hospital de día de Getafe, avísenos si necesita algo pulsando este pequeño interruptor.

Acaricio alambradas de espino y hogueras junto al endotelio embarrado de una arteria mesentérica infiltrada. Escucho en alta fidelidad el chapoteo sobre el lodo de unas botas infantiles y el llanto de una madre que se tapa la cara al salir de la consulta de Páncreas. Es arte una salpicadura de gemcitabina sobre la mejilla sonrosada y fría que no cubre el hiyab. Expuesto en ARCOmadrid 2016 25 aniversario: imaginando otros futuros. Claro que es arte la mancha de barro y orina surcando los hilos trenzados de seda, extendiéndose por la corbata nueva de un oncólogo sonriente. Instalación Sitaçoes límite 1 y 2, de Anna Bella Geiger. 75 x 320 x 140 cm. Pabellón HALL 7, stand F06, Galerie Bárbara Thumm, Berlín. Vendida.

Alguien muy drogado nos aliña desde el cielo a torpes chorrritos de esperanza y lujo, confundiendo ambos dispensadores, acabados en vidrio y acero, diseño sueco, ya disponibles en su tienda on line.
Pero caen las gotas, siguen cayendo.
Confirmando en su beso líquido el simple retraso inútil de todo aquello que avanza imparable.

sábado, 6 de febrero de 2016

La juventud, de Paolo Sorrentino


"- Que nadie en el mundo está preparado. Así que no hay razón para preocuparse."

Za Za, emperador de Ibiza (fragmento) de Ray Loriga

"Suena «Love Spreads» de los Stone Roses en alguna de las terrazas del puerto, o seguramente sólo en la cabeza de Za Za. El sonido preciso de su propio pasado le confunde aún más que el rumor de lo nuevo. Los recuerdos se amontonan hasta formar una pira funeraria. Vienen y van los recuerdos, sin ton ni son, y campan a sus anchas.

Londres y el viejo Za Za, por entonces mucho más joven, arremolinado entre los críos modernos en el Shepherd’s Bush Empire, una de las incipientes catedrales del rock de vanguardia de principios de los noventa, durante un concierto de Teenage Fanclub. El Groucho Club del Soho, lleno de inocentes reyes del arte del mañana, Da mien Hirst y Tracey Emin en pañales, mientras el fantasma de Francis Bacon sigue caminando todavía (¿fresco?) por Madrid. Concierto de Royal Trux en el Mercury Lounge de Nueva York, ¿o era el Bowery?, sashimi en mesas de corian blanco (material para decoración doméstica, carísimo, y tal vez por eso muy apreciado por los esnobs), entre filas y filas de ropa que nunca estará de moda (la moda nunca está de moda), adolescentes disfrazadas de empleadas del hogar sujetando cigarrillos Virginia Slims entre sus dedos, con las manos cubiertas por guantes de fregar amarillos en las calles de Tokio. 1990, Berlín unificado o empujado por píldoras militares y desfiles civiles, al son de la vieja guardia del rock decadente (Pink Floyd, sin ir más lejos), la arrogancia de la enésima juventud triunfante chocando contra las rocas testarudas de la historia. Una ensalada diabólica, se coma como se coma. Mejor no comer, pero algo hay que comer...


Mejor olvidar.
Pero algo hay que olvidar.
Todo lo que conocía Za Za ha muerto.
O eso dicen.
Bienvenido a Estos Días.
Estos Días es el tiempo de ahora con la in
formación de antes, sin futuro todavía.

El musgo pegado a un tiempo que no es tierra firme ni está del todo sumergido. Cualquiera puede ser un ciudadano ilustre en Estos Días, aunque se llame Za Za y sea un ex- traficante de cocaína y viva (si se le puede llamar vivir a este inane retiro) en Ibiza. Tampoco hay que dramatizar, hay mucha gente que es ex cosas peores y vive en sitios mucho más feos. Estos Días son la tierra de los nuevos soldados, aquellos que aún no han hecho el daño suficiente, y la tierra de los viejos criminales que no han muerto todavía
ni han sido aún juzgados. 

Fantasmas ociosos, los unos y los otros.
Pero ésta es la historia de Za Za, exdealer, jubilado y futuro emperador de Ibiza.
Y para empezarla bien, hay que hablar antes de un mono."