"...Por habitaciones a oscuras, por climas amarillos, yo me humillaba contra lentos hules, y el respetable caballero, el plateado señor, el canoso abogado de la vida, de la muerte, me metía por el culo un duro dedo, un sutil dedo, buscaba por mi ano, iluminaba mi recto con el tacto profundo y respetable. Qué hace usted aquí dentro, por qué palpa mi muerte, que aún palpita, por qué palpa mi vida donde aún duerme.
Yo era por dentro un vago mundo, un borrado mapa, un impulso caliente y nada más, pero de pronto un dedo, sólo un dedo, me ha aclarado las vísceras, ha repartido hígados y páncreas, lo ha colocado todo como debe ser, y ha tocado, despacio, sin piedad, en el punto secreto del dolor y del placer, ha metido un dedo en mi alma, que está más abajo de lo que creían los clásicos y más arriba de lo que creen los homosexuales..."
(El dedo, de Francisco Umbral)
La lógica de los nº de orden...
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... cuanto más difícil resulte el examen, desde la mediana a la cabeza de
la distribución, mejores serán los nº de orden a igualdad de netas, y al
revés. ...
Hace 20 horas


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