martes, 10 de abril de 2018

Fragmento profético de España de mierda, de Albert Pla

"-Pero la culpa de todo la tiene Isaak Westinhouse -prosiguió Quimi.
-¿Quién es Isaak Westinghouse?
-Fue un buen amigo mío, ingeniero de sonido y biólogo. Él fue quien desarrolló la teoría de los Borbones, un estudioso del poder de las letras, erudito del sistema bucal, sabio de las laringes. Sus estudios se iniciaron a partir de preguntas como: ¿Mueven igual el paladar y la lengua mientras hablan los alemanes que los chinos mandarines?, ¿la laringe de un francófono se ejercita del mismo modo que la de un mongol?, ¿es más flexible la lengua de un hombre que habla mucho en turco que la de una mujer que habla poco en danés?.
Raúl escuchaba atentamente, jamás había pensado en ese asunto. Quimi prosiguió:
-Pero ahora ya es demasiado tarde, el mal ya está hecho. Por culpa de Isaak, dentro de poco no quedará ni un catalán con vida. Todos morirán.
Quimi había conocido a Isaak hacía cinco años.
Claro que, cinco años atrás, Isaak aún no sabía que conseguiría eliminar de la faz de la Tierra a todos los catalanes.

Isaak Westinhouse, ciudadano alemán con residencia en Guatemala, hijo de madre polaca con abuelo ortodoxo ucraniano y abuela pakistaní, había consumado el genocidio.
Porque un año antes, la infección ya se había extendido entre todas las gargantas de los catalanohablantes.
Porque un año y medio antes se había aplicado el virus a todas las gargantas a lo largo y ancho de cataluña.
Porque dos años antes, los bombardeos constantes a las principales ciudades del país no habían surtido ningún efecto.
Porque dos años y medio antes, las tropas del ejército de los Estados Unidos desembarcaron en las costas del Garraf para invadir el país y derrocar a su presidente en nombre de las Naciones Unidas.
Porque tres años antes, la ONU había decidido apoyar al Ejército español en su intento de defenderse de Cataluña.
Porque tres años y medio antes los catalanes habían declarado la independencia de Cataluña.
Porque cuatro años antes los catalanes no sabían que Isaak Westinhouse ya había inventado una bacteria que provocaba una infección de garganta irreversible al hablar la lengua Catalana.
Porque cuatro años y medio antes, Isaak Westinhouse ya había conseguido descubrir un virus que se alimentaba de las cuerdas vocales en relación con los movimientos de la lengua, paladar y mandíbula, en cuanto tu boca se pusiera en disposición y posición de hablar esa lengua latina ya perdida para siempre.
Porque, cinco años antes, Isaak Westinhouse aún no sabía que iba a inventar una enfermedad infecciosa que acabaría con los catalanes.

No voy a decir que la totalidad de los miembros de las Naciones Unidas se sintieran satisfechos con la muerte de todos los catalanes, pero si la muerte de unos pocos millones de catalanes servía para salvar las vidas y la libertad de muchas personas en el mundo, valía la pena.
Se había evitado una guerra.
Así pensaba hoy en día Isaak Westinhouse.
Y a Quimi eso le entristecía profundamente.
Raúl se dio cuenta enseguida. Tito se había despertado e intentó arreglar el asunto de una manera radical.
-Esto se arregla fácilmente: dejad de hablar el catalán y...¡solucionado!
-Es una cuestión de principios -contestó Quimi, que ya parecía saber de antemano lo que diría Tito. Continuó-: Hay dos maneras de sobrevivir, callando o hablando el castellano. Yo preferí tomar voto de silencio y retirarme a Montserrat. Pero, aun así, ya es demasiado tarde, la gente está perdida, tenemos el mal dentro, tarde o temprano se desarrollará; podriamos evitarlo hablando otros idiomas, pero la mayoría de los catalanes prefieren morir antes que hablar el castellano."

(fragmento de la novela lisérgica de furgoneta y rock "España de mierda", de Albert Pla. Y sí, Quimi es Portet, ex-Último de la fila. Y sí, la primera edición se publicó en noviembre de 2015, casi 2 años antes de la (no) celebración del referendum catalán del 1 de octubre de 2017 y la sucesión de acontecimientos posteriores que aún pueden hacer realidad la ficción distópica de la novela. Leer para creer, amigos. Ficción pesimista para evadirse, o prepararse, de o contra, una realidad peor. O reirse de todo ello. La novela divierte por alguna escena disparatada y absurda o asusta un poco, también, por no tan imposible. Recomiendo todavía más la entrevista a Albert Pla en carne cruda, dejo el podcast: http://www.bifmradio.com/radio/carne-cruda/311-pla/)

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