jueves, 2 de septiembre de 2010

Nueva dosis redentora de Umbral, o guiño persistente a un estoico Escandar


Octubre. Se perfecciona la redondez del mundo. Los árboles son violines cuya música es el azul del cielo. El bosque juega con mi hijo como un tigre verde con un jilguero. Somos el interior de un lentísima manzana cayendo silenciosamente en el tiempo.


(...)

Tu cuerpo es un hermoso fragmento
de no sé qué grandeza rota.
El cesto de frutas de tu vida
se renueva por sí solo todos los días.
En tu boca destrozada habla la tristeza del martes
y en tus dedos minuciosos arden páginas de luz.
Le abultas al mundo como una planta excesiva
y dejas magnitudes de olor por donde nadie pasa.
Has oxidado el aire con tu cansancio,
has enterrado todos los clarinetes,
tienes senos destruidos como la antigüedad
y muslos de cosecha que le pesan al día.
Busco en tu alma un tabaco de infancia,
busco en tu sexo un mar desalentado,
y comprendo que los muertos, realquilando tu casa,
hacen un poco más alegre
el destrozo del amor y el abandono azul de la cocina.


(Siempre "Mortal y Rosa", de Francisco Umbral)

1 comentario:

tayler durden dijo...

eres un cabrón, me pones contra la espada y la pared con este (valga la inredundancia) inmortal texto.
sabes qué, hoy he entendido, entre batania y tu, la absoluta falta de criterio poetico del señor reverte.
y no me vuelvas a llamar estoico.