viernes, 17 de septiembre de 2010

A propósito de una conversación trasnochante y lectiva de neverita y pista de pádel con Dany


"Vulgarismo
es uno de los nombres dados a las formas lingüísticas menos prestigiosas, impropias del habla culta y que en gran parte de los casos no están aceptadas como correctas por las instituciones oficiales dedicadas a la lengua.

Éstos pueden ser léxicos, prosódicos, morfológicos y sintácticos.

Es habitual que las innovaciones sean tenidas por menos prestigiosas y las formas más conservadoras tengan más prestigio. Esto es así incluso en el caso de que la forma innovadora sea la usada en la práctica por la totalidad de los hablantes.

En los ejemplos siguientes, formas innovadoras mayoritariamente usadas en España, y sin embargo menos prestigiosas, son: andé, sentaros, iros... Y, también en gran parte de España y partes de América, mirastes, cantastes... En otras partes del mundo hay palabras como habían y hubieron, que son despreciadas por los sectores más tradicionales de la sociedad.

Cuando una forma antigua ha caído en desuso, la moderna adquiere prestigio perdiendo su carácter vulgar. En esos casos, a la forma anticuada se le llama arcaísmo y sólo se emplea en hablas muy conservadoras, tales como el lenguaje jurídico. Por ejemplo, en España la palabra fierro se considera un arcaísmo. En Chile, en cambio, hierro pertenece exclusivamente al lenguaje literario y excesivamente formal.

Puede darse también el caso de competencia entre formas igualmente antiguas, una de las cuales es tenida por menos prestigiosa. Por ejemplo estonces (forma menos prestigiosa) frente a entonces.

El diferente prestigio de las distintas formas es una cuestión puramente social (por más que a veces se intente dar justificaciones lingüísticas como la etimología o la lógica de la lengua). Ninguna forma es mejor que otra en sí misma.

En las sociedades en las que existen instituciones oficiales dedicadas a la lengua —como es el caso de España con la Real Academia Española— las directrices de tales organismos suelen tener gran influencia en la consideración de prestigiosa o no de cada una de las formas por parte de los hablantes. El diferente prestigio de las distintas formas lingüísticas es un factor importante en la evolución de una lengua."


"Barbarismo, según el punto de vista normativo reflejado en el Diccionario de la lengua española (DRAE) de la Real Academia Española (RAE), «es una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios». En lingüística estricta puede corresponder a una forma estigmatizada socialmente, o bien a una innovación lingüística. El concepto de barbarismo puede también incluir extranjerismos incorporados totalmente al idioma; se trata de un caso particular de barbarismo en su primera acepción.

Los barbarismos pueden ser prosódicos, morfológicos y sintácticos, según afecten a la prosodia, morfología, o sintaxis.

Los barbarismos acaban a veces siendo aceptados por los órganos reguladores normativos, ya que su uso se generaliza a todos los registros incluso a la literatura; p. ej.: control (del francés contrôle), hoy aceptado y antiguamente considerado barbarismo."


(Wikipedia. La enciclopedia libre)

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