Los domingos, en mi cabeza, un gitano mira a la luna y toca la trompeta, en mitad de un descampado vacío. Los domingos, en mi cabeza, escenifico metáforas ridículas sobre la tristeza, sobre la extraña belleza de las cosas rotas. Los domingos, en mi cabeza, para no pensar qué estará pasando dentro de la tuya.
UN CAPÍTULO de SILENCIO por PEPE PEREZA
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Después de un buen rato deambulando he terminado en el cementerio. Aquí el
aire está cargado de un aroma mustio de flores muertas y césped recién
cortado...
Hace 16 horas


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