Otra vez se va desaguando la noche
por los rotos de tus vaqueros viejos.
Otra vez las farolas de frío borroso,
las bocas tendidas, secándose al alcohol sordo
y al viento.
Las bocas esparcidas, derramadas,
perdidas como llamadas
telefónicas a destiempo.
Otra vez la derrota amanecida del sueño
tan lejos de tus ojos.
Otra vez tampoco.
MANIFIESTO por NATACHA G. MENDOZA
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Quería que mi protagonista estuviera obsesionada con Schopenhauer, que
transmitiera inconformidad y una cierta inclinación hacia el suicidio.
Llevaba día...
Hace 11 horas


1 comentario:
"otra vez tampoco".alucinante cómo puedes decirlo todo sólo con tres palabras.nadie lo hubiera hecho mejor.
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